Declaraciones de Igor Strelkov, comandante de la Milicia de la República Popular de Donetsk

El Donbass nos recuerda a la Asturias de 1936-37, asediada, aislada en el norte,   y la Novorossia de Ucrania a la España republicana de la Guerra Civil, condenada a la derrota por cuestiones geoestratégicas de las potencias internacionales.

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El coronel Strelkov [Igor Girkin] es el comandante en jefe de la Milicia de la República Popular del Donetsk. Hemos de hablar de él con más calma en otros momentos, su figura lo merece. Veterano que sirvió en las fuerzas armadas de la URSS en su tiempo, prosiguió la carrera militar hasta su retiro hace pocos años; tiene experiencia sobrada y es especialista en inteligencia militar y fuerzas especiales. Ya como civil trabajó en tareas tan diversas como alejadas de la vida militar. Son famosas sus fotos como miembro de asociaciones de recreación histórica, en las que viste los uniformes de la época de la revolución y de la guerra civil; poco podía imaginar que la historia se repite y que, desgraciadamente, se vería obligado a tomar de nuevo las armas. Strelkov es atacado en lo personal y calumniado por los fascistas de Kiev; la campaña contra él es de tal magnitud y desvergüenza que cualquier información publicada en la red debe ser tratada con precaución —también esta—.

Strelkov una de esas personas en torno a las cuales se organiza una resistencia, capaz de convertir un sentimiento en una organización. Nos recuerda, su figura y trayectoria a los legendarios comandantes de milicias de la Guerra Civil Española, entre los cuales hubo oficiales del ejército republicano que supieron comandar las unidades de milicianos y forjar lo que sería el Ejército Popular de la República. Hoy el Donbass está pasando por una situación parecida; un golpe fascista que se ha convertido en una guerra civil al organizarse con éxito la resistencia, una potencia extranjera ayudando a los golpistas, un ejército dividido y batallones de la muerte compuestos por fascistas y mercenarios, milicias populares sin calzado, uniformes y armas suficientes, guerra de columnas, pueblos sitiados y bombardeados, la No Intervención, un proceso revolucionario en la práctica, voluntarios internacionales, una intensa campaña de intoxicación contra la nueva República, llamadas desesperadas de ayuda que no se recogen, solidaridad internacional entre los antifascistas, un pueblo que se enfrenta con valor a bombardeos y bloqueos… El Donbass nos recuerda a la Asturias de 1936-37, asediada, aislada en el norte,   y la Novorossia de Ucrania a la España republicana de la Guerra Civil, condenada a la derrota por cuestiones geoestratégicas de las potencias internacionales.

En los días del Maidán, Strelkov fue de los que al ver la organización y composición de lo que bullía en la plaza se alarmó sobremanera y no se limitó a quejarse o irse a casa a decir que nada se podía hacer. El antifascismo y el patriotismo se funden en él y no dudó en acudir a Donetsk a ponerse al servicio de la resistencia y la República. Su experiencia, veteranía y capacidad de organización, unida a su voluntad de lucha, fueron reconocidas y en muy poco, saliendo de las filas de los voluntarios, fue promovido a comandante en jefe de la Milicia. Narodny Komandir…

«El coronel Strelkov pone los puntos sobre las íes», Declaraciones de Igor Strelkov

Publicado en Novorossia, 8 de junio, de 2014.

Traducido del ruso por Íñigo Aguirre para laRepública.es

Considero mi deber aclarar:

1. Si tuviésemos armamento suficiente, la milicia de Slaviansk estaría compuesta por varios miles de combatientes.

2. Si tuviésemos la posibilidad, no solo de armar sino también de vestir y calzar) a los milicianos, y respaldar a sus familias, cuando menos con el salario medio (la gente viene a arriesgar sus vidas), habría en Slaviansk una división entera haciendo fila para recibir armas.

3. Si tuviésemos retaguardia (algo indispensable para un ejército que combate), estaríamos en plena movilización, reclutando a decenas de miles de combatientes, y la gente, que sigue hasta ahora trabajando (no sentadas en sus sofás, como esa gran mayoría de plancton de oficina que puebla las megalópolis de Rusia, y que ha olvidado hace tiempo lo que es el trabajo en los empresas industriales y en el sector de la extracción) se presentaría a alistarse en masa.

Siempre hay pocos voluntarios. Mi llamamiento iba dirigido no a los rusos, sino al Donbass, e iba encaminado a conseguir algo más de gente, objetivo que se ha cumplido. Ahora son muchos, pero seguimos sin amas, calzado ni uniforme, para poder ponerlos en formación.

La ayuda que está llegando de Rusia ahora, es la que necesitábamos hace un mes; entonces nos hubiera permitido alcanzar grandes éxitos. Ahora apenas nos sirve para poder resistir, pero sin ninguna posibilidad de inclinar la balanza a nuestro favor.

No tenemos nada, lo que nos llega lo hace con retraso, no de días, de semanas… Mientras que los “ukri” [ucranianos], por cómico que parezca, hace tiempo que nos superan. Su maquinaria es torpe, pero la dirigen chicos competentes de allende el océano (me puedo imaginar los cabreos que se pillan y cómo se suben por las paredes por la exasperante lentitud y desgana de los ucranianos; parecido a como me pongo yo con sus análogos rusos). Pero esos chavales están moviendo esa semiderruida maquinaria hacia adelante, a empujones, a aplastarnos y borrarnos de la faz de la tierra. Mientras, con la otra mano están distrayendo al Kremlin con trucos en forma de “pago parcial de la deuda del gas”, “negociaciones” y similares. Y los días parecen semanas y las semanas meses…y seguimos sin recibir ayuda real, siendo que hace tiempo que se dilapidó todo ese potencial que acumulamos en los momentos de auge…

El palo se dobla y dobla, cruje pero resiste…Cuando se parta con estruendo, ya será tarde.

Necesitamos la ayuda rusa tanto como el aire.

Estamos dispuestos a morir en las ruinas de Slaviansk, pero con el convencimiento firme de que nuestros muertos y heridos bajo el indiscriminado fuego de obuses no sean víctimas inútiles; Sabiendo que no hemos traído la guerra en vano a esta hermosa ciudad y que las víctimas entre la población tampoco habrán sido en vano. Pero es una fe que se desgarra como un pedazo de polietileno desplegado frente al viento de una tormenta, que cada día sopla más y más fuerte.

A esos desgraciados, que [en Rusia] comienzan a divagar sobre la inconveniencia política y económica para los rusos de la defensa del sureste, yo los… No, mejor no fusilarlos. Tenemos una castigo disciplinario para estos casos: «La compañía de zapadores de castigo…» En Semenovka están cavando trincheras bajo el fuego. Allí los enviaría… una semanita. Para que recordasen, que en primer lugar son rusos, y ya después «ciudadanos de Rusia».

Igor Strelkov. Comandante de las Fuerzas armadas de la República Popular del Donbass.

Fuente: http://novorossia.su/node/2533

Extraído de Sociología crítica.