Lugansk, catástrofe humanitaria.

Una semana antes de la tregua (15 de febrero), Lugansk comenzó a recibir fuego esporádico de la artillería ucraniana, que siguen conservando las posiciones de Scshastie y Stanitsa Luganskaya, a unos 15 km de la capital. Tres personas murieron, y aunque los destrozos no alcanzaron la intensidad de agosto, el pánico se adueñó de la ciudad.

 

Escuela de Zorinsk tras los bombardeos del ejército ucraniano.

 

La central térmica de Schshastie recibe carbón de Lugansk y Lugansk recibe electricidad de la central. Hasta la reanudación de los combates a mediados de enero, a los comercios de Lugansk llegaban alimentos del otro lado del frente, y aunque eso daba cierta aparIencia de normalidad, la situación humanitaria sigue siendo preocupante: faltan alimentos

Emilie es la responsable de Médicos sin Fronteras en Lugansk, nos cuenta que están aquí desde el principio del conflicto y a los dos lados del frente, lo que les permite comprar medicamentos en el otro lado del frente y traerlos aquí. En el otro lado trabajan con equipos de psicólogos para los afectados por la guerra y en los lugares más desfavorecidos, como orfanatos. Trabajan siempre dentro de las estructuras del ministerio de salud, e intentan llegar allá donde no llega el estado de la joven república, que es mucha cancha. En Lugansk cuentan con 3 médicos y 4 psicólogos extranjeros, además de otros titulados locales y 22 personas que trabajan en la oficina de la organización, cuya misión aquí pretende ampliar.

Las necesidades inmediatas a cubrir están relacionadas con los traumas físicos y psicológicos de la guerra y el déficit de infraestructuras y medicamentos, que afecta principalmente a los sectores más vulnerables: ancianos, niños y gente con enfermedades crónicas, cuyos tratamientos se han visto interrumpidos por el bloqueo. Dicen no haberse encontrado con casos de desnutrición, aunque no descartan que los haya. Las pensionistas no cobran desde mayo, Kiev no paga las pensiones, y la república independiente solo lo hizo en diciembre. Una red de comedores sociales trata de aliviar a los mas necesitados, pero la impresión es que la ayuda humanitaria que envía oficialmente Rusia no es suficiente. Corren rumores sobre su malversación. Por la ciudad circula e dinero libremente, nuevos comercios abren y se cambian divisas en muchos rincones. El gobierno recoge impuestos, pero se critica su incapacidad para solucionar los problemas básicos. Muchos echan de menos un sistema de racionamiento, alejado del lucro.

La oficina de ayuda humanitaria del gobierno trata de optimizar los recursos, se queja de la falta de voluntarios, achacable a la escasa popularidad de Plotnitsky incluso entre los potenciales partidarios voluntarios de una república popular: el asesinato del comandante de las milicias Batman y de algunos cosacos opositores mantienen el ambiente cargado en el gobierno y fuera de él. Plotnitsky no goza de un discurso, fisionomía y biografía popular, como la de su homólogo de Donetsk, Zajarchenko, recientemente herido en la bolsa de Debaltsevo. Conforme nos acercamos al frente encontramos comandantes populares que se distancian abiertamente de Plotnitsky, como Dremov y Mozgovoy, que mantienen el sistema de milicias, aunque peleen bajo el mando unificado del ejército de la república. Se muestran más eficaces a la hora de restablecer las condiciones de vida y de movilizar voluntarios.

Todavía se oyen disparos de artillería en el frente, y las operaciones de limpieza continúan en Debaltsevo, no obstante, hoy se ha comenzado a retirar la maquinaria pesada del frente. Medicos sin Fronteras está ampliando su misión en Lugansk, reflejo de la situación que allí se vive. Nos reciben con un tríptico que reza “no sé si la palabra puede salvar vidas, pero el silencio mata”.

Eloy Fontán. 

Bgrigadista en labores humanitarias en Lugansk.