La derecha intentó disputar el control de la calle...

Entrevista con João Pedro Stedile, dirigente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil: Buscan implantar un Gobierno aún más burgués     La derecha no piensa en otra cosa que impedir, como sea, la reelección de Dilma Rousseff (acaba de perder 21 puntos de popularidad) en los comicios de 2014, y a pesar de su espanto congénito ante la movilización popular, intenta hacer que se convierta en fuente de caos e ingobernabilidad. De todos modos es improbable que las oligarquías logren desvirtuar el sentido transformador de la revuelta en curso desde hace tres semanas, atizada por la bronca ante el derroche de la Copa de las Confederaciones. Esta es la imperfecta síntesis de la entrevista, rica por su densidad analítica, concedida por Joao Pedro Stédile, líder (aunque él corrija a quien lo llame así) del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra. –Hace un mes, Dilma estaba reelecta y después de 20 días de protestas esa hipótesis se desdibujó. ¿Qué debe hacer para retomar la popularidad perdida? –La reelección de Dilma dependerá de las alianzas partidarias y sociales que hará de aquí en adelante, si continúa priorizando las alianzas de corte conservador, creo que la derecha podrá derrotarla con candidatos que se presentan aparentando ser lo nuevo, aunque no lo son. Creo que la reelección de Dilma sería más segura si ella escuchara la voz de las calles y promoviera los cambios sociales que se le reclaman. Si lo hace, el gobierno realizará una inflexión hacia la izquierda y consolidaría el apoyo popular para 2014. Frente a eso, las clases dominantes y sus portavoces aparecen en la televisión diariamente expresando su gran objetivo, desgastar al máximo al gobierno, debilitar las formas organizativas de la clase trabajadora, derrotar toda propuesta de cambio estructural...

LOS BRASILEÑOS TOMAN LA CALLE CONTRA EL PODER...

Las nuevas demandas nada tienen que ver con las peticiones del MPL o de los grupos que empezaron la movilización, pero sí con los medios burgueses. Tras semanas de protestas en las principales ciudades de Brasil, miles de personas siguen tomando las calles en demanda de mejores servicios sociales. Después de la retirada de las nuevas tasas del transporte en la capital, a las protestas se han incorporado sectores de la derecha brasileña. El aspecto más novedoso de las protestas que han tomado las calles de Brasil en las últimas semanas es el ‘secuestro’ de la pauta política de las movilizaciones por los sectores a los que en el país se suele denominar “de derechas”. Esto no necesariamente significa que sean los partidos de derecha los que se están ‘colando’ en las manifestaciones, ni grupos radicales organizados, tan comunes en Europa, como los nacionalistas xenófobos o los skinheads. Sí que los hay en Brasil, y es verdad que se les puede ver nítidamente en las marchas. Pero la derecha brasileña que está saliendo masivamente de sus casas se compone básicamente de gente común: son profesionales, trabajadores y estudiantes de barrios pobres o ricos, gente de la nueva o la vieja clase media, la mayoría jóvenes, que ahora, tras la ola de protestas, está tomando su primer contacto directo con la política. Más que ideológicamente convertidos a la derecha, parecen personas que no han invertido mucho tiempo en discusiones políticas a lo largo de sus vidas y que no consiguen analizar la realidad actual desde una perspectiva histórica. Sobre todo, demuestran ser fieles seguidores de la opinión llevados por los medios de comunicación tradicionales. Distintos sectores en las manifestaciones Los signos de esta especie de ‘derechización inocente’ son muchos, y han crecido progresivamente en el...

El problema en Brasil es sistémico, no basta un simple cambio de políticas públicas...

 Entrevista al sociólogo estadounidense James Petras   Mientras la burguesía acumulaba riqueza por los altos precios de las materias primas, muchos académicos pensaban que había un nuevo proyecto progresista   Efrain Chury Iribarne: Tenemos muchos temas hoy, si te parece comenzamos con Brasil que vive una situación de agitación popular realmente fuerte. Petras: Sí, es muy importante discutir de Brasil porque tiene implicaciones para todos los países de América Latina que combinan un tipo de populismo con neoliberalismo. Hace más de 6 años yo escribí sobre los primeros años de gobierno de Lula enfatizando la continuidad entre su política económica y las expresiones populistas que él articulaba. En realidad, Brasil sigue la política de privatización del enfoque sobre el modelo agro minero, con enormes proyectos que no tienen nada que ver con las necesidades populares y todo disfrazado bajo una imagen de Lula como amigo de los pobres y los programas supuestamente anti pobreza. Ahora, mientras Brasil acumulaba enormes recursos económicos a partir de los altos precios de las materias primas, muchos académicos pensaban que los programas anti pobreza están llevando a mucha gente a la clase media y con el gasto de los consumidores eso formaba un nuevo proyecto progresista. Pero en realidad lo que estaba pasando en Brasil era una enorme concentración de ganancia, una enorme acumulación de riqueza y mucho pasaba directamente a las multinacionales y a las cuentas externas. Hemos visto como en Nueva York, en Florida, en Miami, los brasileños venían comprando departamentos de un millón, dos millones de dólares. Pero los progresistas, los académicos propagandistas del régimen como Emir Sader decían que realmente Lula -y después Rousseff- formaron un nuevo modelo progresista que combinaba bienestar social con crecimiento económico. En realidad mientras algunos ingresos aumentaran el estándar de...