Tierra Caliente: La libertad que tenemos ahora no la hemos tenido en doce años...

      En los primeros días de febrero me fue posible conocer de cerca algunos aspectos del levantamiento popular contra el crimen organizado en el estado de Michoacán. Al recorrer junto con compañeros de SubVersiones partes de Tierra Caliente, la meseta p’urhépecha, y la Sierra Madre del Sur, saltó a la vista que la gente vive mejor en los pueblos liberados del control de los Caballeros Templarios y que los Consejos Ciudadanos de Autodefensa, mejor conocidos como “comunitarios”, no dan marcha atrás en la toma de poblaciones. También en las barricadas y los pueblos se nota bastante entusiasmo para seguir con una agenda propia, sea cual sea la del Estado, e ir más allá, organizando Consejos Populares al estilo de Chinicuila y Coalcomán para que la gente pueda tomar decisiones sobre cómo quiere vivir de ahora en adelante y evitar posibles trampas señaladas con frecuencia por observadores: ser parte de la estrategia paramilitar del Estado, volverse otro cártel o quedarse bajo el mando del Ejercito o Policía Federal. En las carreteras, observamos varios retenes, que eran del ejército, la policía federal o las autodefensas, pero con credenciales de prensa pasamos fácilmente, a veces en coche, a veces en autobús. No vimos camiones o coches quemados, tampoco narcobloqueos, pero supimos que algunas atrocidades fueron cometidas en esas fechas. Notamos una fuerte presencia policial en las ciudades y pueblos, al grado que, tanto en Uruapan como en Coalcomán, hoteles enteros están ocupados y administrados por la policía y es casi imposible caminar por una banqueta sin topar con algún grupo de ellos. A algunas personas su presencia les hace sentir más seguras. A mí, no. Cherato “Cherán sigue siendo un referente para todos”, comentó un compañero el día que llegamos.  Aunque la formación de las rondas bajo un...