Europa del Este como periferia: El canto de cisne de Rumanía o algunos apuntes sobre la desaparición del Estado rumano...

Excelente texto que relaciona la triste realidad socio-económica de Rumanía con la caída del anterior estado socialista y la consiguiente deriva de privatizaciones, saqueo económico y subyugación política e ideológica a los intereses transnacionales que trajo la llegada del neoliberalismo al país y su posterior entrada en la Unión Europea.   La vivienda, la sanidad y la educación dejaron de ser derechos para la población rumana con la llegada del capitalismo. Estampa del Bucarest de los años 90. Paro, abandono e indigencia. La pobreza y los desequilibrios, a día de hoy, son las señas de identidad de la Rumanía de la UE. A pesar de tener una licenciatura en filosofía y coordinar con algunos colegas una plataforma on-line dedicada a la crítica social, al análisis político e ideológico desde una perspectiva de izquierdas, no soy un teórico. Soy un escritor y un producto del Este Comunista y Poscomunista (he vivido en la URSS, Moldavia y Rumanía), observo con mucha inquietud lo que sucede en esta zona y me implico con entusiasmo. A continuación, intentaré contarles una historia, tejer algunas ideas sobre un país del que soy ciudadano: Rumanía. Espero que las siguientes líneas nos ayuden a comprender mejor lo que sucede en la “periferia del capital”, en Europa del Este, al tomar como punto de partida el caso concreto de Rumanía. Y he aquí el comienzo de la historia…   ¿De dónde comenzamos a comprender la patria? Si desean entender algo sobre Rumanía, les voy a proporcionar un par de consejos. Para empezar, les recomiendo no leer la prensa generalista, no ver las noticias de la televisión y sobre todo no informarse a partir de los intelectuales del establishment. No obtendrá ninguna respuesta interesante de su parte, como mucho les ofrecerán una serie de tópicos que pertenecen al discurso del poder dominante. En cuanto a los políticos, ya no hace falta mencionarlos, porque ellos son un problema universal. Si quieren comprender algo sobre lo que ocurre en Rumanía, mejor hablen con el taxista, el portero, el mendigo del rincón de la calle, la gente que compra en el mercado, pero sobre todo, estaría bien que visiten las tabernas de las pequeñas ciudades y de los pueblos. La gente sencilla les explicará de una manera sintética y con riqueza estilística, aunque a veces un pelín vulgar, sus graves problemas y la dura realidad del país. Son los únicos que pueden realizar un radiograma muy preciso de la realidad rumana, mientras que la élite política, intelectual y mediática se encuentra completamente desconectada de la realidad. Si de veras quieren obtener una imagen profunda de Rumanía, vayan allí durante el otoño, durante las procesiones suscitadas por la celebración de las reliquias de algunos santos ortodoxos. Asistirán a una inmensa cola, que se alarga kilómetros y que os conduce de la Catedral a la Casa del Pueblo (el edificio del Parlamento construido por Ceausescu). Se vislumbrará una realidad muy dura: decenas de miles de personas que hacen cola durante días y noches sólo para tocar durante unos segundos un cadáver al cual imploran traerles una brizna de felicidad. Gente desesperada, de espalda al Parlamento del país y mirando con esperanzas hacía este cadáver momificado. Cuando la política ha sido disuelta, destrozada, cuando el país se volvió pedazos y la economía se privatizó y convirtió en chatarra, cuando el trabajo llegó a ser un privilegio, entonces la gente dirige su mirada sólo hacia unas reliquias. Sobre el latido de un país antes de su fallecimiento Primero a tomar el pulso. Hace poco se realizó un censo que finalizó de forma catastrófica: ni siquiera a fecha de hoy sabemos los resultados. Y los números que tenemos a disposición resultan inciertos. Un Estado que no sabe y no es capaz de contar a sus ciudadanos ya no puede existir, o tal vez ni siquiera se merece existir. El ciudadano de un país, es, en el fondo,...