Una «revolución de color» se abate sobre Bosnia...

Los desórdenes en Bosnia-Herzegovina no son diferentes de lo que está sucediendo en la vecina Ucrania. Como en Kiev, Estados Unidos está detrás de los incidentes de Sarajevo. La diferencia es que en este último caso el principal objetivo es acabar con una región autónoma: la República Srpska.   Ha llegado la «revolución de color» [1] que se esperaba en Bosnia desde hace un año. Pero lo más importante es que, al contrario de lo que esperaban los analistas, el «cambio de régimen» va más allá del componente serbio: la República Srpska. Se está produciendo un putsch que se extiende a todo el país –la Federación de Bosnia-Herzegovina– y que llegará finalmente a la República Srpska. Se trata de un hecho muy importante ya que sugiere que los servicios secretos occidentales –y, por supuesto, también sus Estados– quieren limpiar el terreno político en todo el país. El plan consiste en explotar la creciente insatisfacción social –más que justificada– para provocar el caos total. Ese caos, así como la ilusión de «una vida mejor», que los medios occidentales y los centros de propaganda estimularán en la conciencia de las masas populares, serán utilizados posteriormente para poner en el poder un nuevo equipo de títeres, no sólo a nivel de las autoridades regionales sino también en el poder central. Milorad Dodik, presidente socialdemócrata de la Republika Srpska desde 2010. El objetivo principal sigue siendo deshacerse del presidente Milorad Dodik y acabar con la política independiente de este dirigente en la Republika Srpska para instalar en Banjaluka un equipo que permita la incorporación de la entidad autónoma serbia al Estado bosnio centralizado. Los demás objetivos son la incorporación de toda Bosnia-Herzegovina a la OTAN y su adaptación total a las estructuras occidentales euro-atlantistas. A la luz de la Constitución en vigor todo eso es imposible sin el consentimiento del gobierno de la Republika Srpska. Es por esa razón que el primer paso tiene que ser instaurar un gobierno que “coopere”. Muy rápidamente...

BOSNIA EN LLAMAS

Una ola de protestas sociales, que incluyó el ataque e incendio de la sede de la presidencia, sacudió Bosnia-Herzegovina, país balcánico que está afectado por una profunda crisis económica, y dejó un saldo de al menos 130 heridos desde el miércoles pasado. Las manifestaciones comenzaron en la norteña ciudad de Tuzla, contra el cierre de varias fábricas tras ser privatizadas. Pero las protestas se extendieron a 30 ciudades y llegaron hasta la capital, Sarajevo, en una oleada sin precedentes desde el final de la guerra de los Balcanes de 1991-1995. Unos 6000 manifestantes atacaron la sede de la presidencia en la capital, primero con piedras, y después la prendieron fuego. La policía bosnia utilizó carros hidrantes para dispersar a los manifestantes que trataban de entrar en el edificio presidencial. “Es todo nuestra culpa”, manifestó el jefe de turno de la terna presidencial bosnia, el croata-bosnio Zeljko Komsic, al responsabilizar a la clase política por lo sucedido y reconocer que las protestas se producen por los problemas acumulados desde hace años. El mandatario anunció que convocó a una reunión de emergencia de la terna presidencial, que comparte con un serbio y un musulmán, aunque no supo decir si sus dos homólogos iban a aceptar la cita. Tuzla, donde comenzaron las protestas, es la tercera ciudad de Bosnia, con unos 150.000 habitantes y fue antes de la guerra un importante centro de la industria química y maderera. Pero las privatizaciones, que comenzaron en 1998, no impulsaron el desarrollo, sino que causaron la quiebra de numerosas empresas, dejando a decenas de miles de trabajadores sin empleo.     BOSNIA Y HERZEGOVINA: LA REVUELTA Andrea Rossini. Osservatorio Balcani e Caucaso La protesta comenzó el miércoles por los trabajadores en Tuzla se extendió a todo el país. Para disparar las oficinas...