El trasfondo sionista de la reciente idea de pseudo-Estado palestino...

    Introducción Hace unas semanas diversos parlamentos europeos sorprendían a muchos con sus iniciativas de reconocimiento a un futuro Estado palestino, deriva que culminó en una proposición formal desde el estamento común de la Unión. En el amplio consenso mostrado a través de los noticieros, destacaba el Ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, repitiendo en una declaración extra los elementos discursivos confluyentes de cada entrevistado. Podemos agruparlos en cuatro vectores básicos: “Se trata del reconocimiento de un derecho” (apelación al principio de legitimidad en materia de Relaciones Internacionales y legitimación retroactiva de Israel); “Bueno para el desarrollo de la región” (llave económica de apertura, que más abajo comentaremos); “Así como para su equilibrio” (control sobre las contradicciones inter-actoriales regionales y funcionalidad que estas contradicciones presentan para el actor externo con voluntad de poder, a quien iremos desvelando); “Será un elemento de estabilidad y de paz” (marco funcional indispensable a lo anterior). A los días, nada menos que Barack Obama lanzaba una propuesta para la suspensión del tradicional veto estadounidense en la materia. Las iniciativas contrastan con el sintomático silencio mostrado a fecha de hoy por el muy filo-saudí Gobierno francés (articulador, en el reino árabe, de grandes inversiones monopolistas galas sobre todo infraestructurales). Algunos recuerdan el apadrinamiento francés que puso la primera piedra, en 1986, del proyecto de creación de un Estado con avanzadilla de apoyo en una Autoridad Nacional Palestina. Ésta hubo tenido a Francois Mitterand como anfitrión y maestro ceremonial en sus actos fundacionales. Pero mucho ha cambiado el planteamiento francés al interior de las contradicciones intestinas al sionismo, que degeneran ya en brecha antagónica entre concepciones reservadas a Israel y a su rol regional. Hace pocos años el Departamento de Estado desclasificaba en Washington un documento de asesoría a...

El Guernica kurdo

En abril de 1937, la aviación nazi de Hitler bombardea el pueblo vasco de Guernica (España), manera de entrenar su aviación antes de desencadenar la SGM, por otro lado, demostrar su apoyo a las fuerzas fascistas que luchan contra la democracia republicana. Lo que está ocurriendo hoy en día en el pueblo kurdo de Kobane en Siria es muy similar. Hay una lucha entre tinieblas y humanidad. Los fascistas son los fanáticos terroristas del Emirato Islámico, extrañamente apoyados de manera cínica y oculta por los servicios de inteligencia de ciertas “democracias” que pierden solidez (Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Turquía) aliadas a monarquías déspotas (Qatar y Arabia Saudita principalmente) –componiendo así un peligroso “Eje Maquiavélico”. Por otro lado, fuerzas vivas democráticas de la sociedad civil kurda, curiosamente respadadas por dos poderosos países con pasado totalitario –Rusia y China– y otros estados emergentes –Brasil, India y Suráfrica– que apuestan por un respeto del derecho internacional entre los Estados miembros de la ONU. El planeta está cambiando. Un nuevo orden genera el desplazamiento de un viejo orden degenerado. Las tinieblas no pasarán.   Las valerosas mujeres de Kobane –donde los kurdos sirios combaten desesperadamente contra el Emirato Islámico (también conocido como Daesh y anteriormente como EIIL o ISIS)– están a punto de ser traicionadas por la “comunidad internacional”. Estas guerreras también combaten, además de contra los terroristas del califa Ibrahim, contra los planes traicioneros de Estados Unidos, Turquía y la administración regional del Kurdistán iraquí.   ¿Qué pasa realmente en Kobane? Comencemos por hablar de Rojava [1]. El verdadero significado de Rojava –las 3 provincias de mayoría kurda del norte de Siria– es transmitido por este editorial (en turco) publicado por el activista encarcelado Kenan Kirkaya. Argumenta que Rojava es el hogar de un «modelo revolucionario que desafía ni más ni menos que “la hegemonía del sistema capitalista de nación-estado”»– mucho más...

Geopolítica de la guerra contra Siria y de la guerra contra Daesh...

Este análisis expone las causas geopolíticas del fracaso de la guerra contra Siria y los verdaderos objetivos de la supuesta guerra contra el Emirato Islámico. Es especialmente clarificador para quien aspire a entender el panorama de las relaciones internacionales en este momento y los conflictos en el Levante (Irak, Siria y Líbano).     Las tres crisis en el seno de la coalición estadounidense En este momento estamos viendo la tercera crisis que tiene lugar en el bando de los agresores desde el inicio de la guerra contra Siria.  En junio de 2012, durante la conferencia Ginebra I, que debía iniciar el regreso a la paz y organizar una nueva repartición del Medio Oriente entre Estados Unidos y Rusia, Francia –donde Francois Hollande acababa de ganar la elección presidencial– planteó una interpretación restrictiva del comunicado final de aquel encuentro. Y después organizó la reanudación de la guerra, con la complicidad de Israel y Turquía y con el apoyo de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del director de la CIA David Petraeus.  Cuando el presidente Barack Obama sacó del juego a Hillary Clinton y David Petraeus, Turquía, junto con Israel y Francia, organizó el ataque químico en las afueras de Damasco, atribuyéndolo a Siria. Pero Estados Unidos se negó a dejarse arrastrar a una guerra punitiva.  En una sesión secreta del Congreso realizada en enero de 2014, Estados Unidos impuso la aprobación del financiamiento y la entrega de armamento a Daesh [1], grupo yihadista al que se le asignó la misión de invadir la parte sunnita de Irak y la parte de Siria donde viven los kurdos. El objetivo era dividir esos dos grandes Estados. Francia y Turquía armaron entonces al grupo representante de al-Qaeda en Siria (el Frente al-Nusra) para que atacara a Daesh y lograr así que Estados Unidos volviera al...

La prueba del algodón se evidencia en Siria...

Con sus diarias invenciones sobre “rebeliones populares”, “gobiernos sectarios” y bombardeos del “Régimen” contra población civil en Siria, los medios de comunicación del sionismo encendieron una bomba real de indignación y gregarismo entre pobladores y comunidades sunníes europeas. Las grandes agencias de prensa que ordenan agendas periodísticas locales sabían perfectamente lo que hacían al diseminar sus mentiras, estudiosas como han sido de la Escuela de Chicago y de su Teorema de Thommas. Según éste último, cuando una masa de personas otorga verosimilitud a una mentira, la mentira acaba generando idénticas consecuencias reales a las generables por una verdad. Y al son de este efecto-llamada tendido por los peliculeros productores de hechos, decenas de miles de musulmanes sunnitas han ido moviéndose hacia Siria e Iraq desde el Viejo Continente, no sin antes contactar con redes vehiculares de captación. Ministerios, policías, Inteligencias, fueron licenciosos. Dieron cobertura y amparo mientras los supuestos “muyahidines” iban a parar al gran “ejército libre” en construcción, que ha acabado por mostrarse trampolín hacia grupos terceros deseados por el sujeto itinerante. Acostumbrados a jugar con sentimientos, creencias, supersticiones e identidades proyectándolos en su circuito-global, a los maestros del espectáculo no se les ocurrió tomarse en serio la posibilidad de que otros estuvieran jugando con ellos en la materialización de sus fuerzas distintivas. En este sentido, el Estado Islámico es la genuina “prueba del algodón”: la verdad tendencial de la llamada “revolución siria”, o su Potencia aristotélica devenida Acto, tal y como la mariposa es al gusano la Potencia, sólo que al revés. The proof of the pudding is in the eating es un aforismo inglés que Engels reproducía en Anti-Dühring al intentar divulgar al máximo el contenido de la 6ª Tesis marxiana sobre Feuerbach. Pues bien: la sola visión del Estado Islámico...

Guerra contra Siria: El ‘plan B’ de la agenda oculta de Obama...

Los cazas de EEUU están bombardeando Siria, matando a decenas de civiles, entre ellos niños. Todo, sin la autorización de Damasco o de la ONU, pisoteando el derecho internacional. Por ser quien es el verdugo y quienes son las víctimas, la CNN o la BBC no han mostrado los vídeos ( si los hubo) de su muerte. Por la misma razón tampoco habrá condenas ni movilizaciones contra el terrorismo de estado practicado con total impunidad por EEUU y sus socios, que en las últimas décadas han arrancado la vida a cientos de miles de iraquíes y afganos, pakistaníes, yemeníes o sudaneses, por citar algunos pueblos. Israel también ha aprovechado la situación, derribando un bombardero sirio que atacaba las posiciones del Frente al-Nusra. ¿De qué lado esta Netanyahu? ¿Por qué la ‘comunidad internacional‘ no ha condenado esta agresión a un Estado soberano?         Estamos ante la séptima agresión militar de Barak Obama a un país que además y ‘accidentalmente’ también es de mayoría musulmana. No es que el presidente quisiera desmentir así las acusaciones del Tea Party sobre su afinidad religiosa -si no atacaría Indonesia o Arabia Saudí-, sus motivos son otros: Dominar EurasiaHeartland; controlar la totalidad del levante mediterráneo –que fue también uno de los motivos para derrocar a Gaddafi; humillar a Rusia en su zona de influencia; destruir el Ejército sirio, por sus vínculos con Rusia, como ha hecho con las fuerzas armadas de Irak y Libia, y lo hará con la de Ucrania; impedir la construcción del megagaseoducto Irán-Irak-Siria; triunfar en el terreno bélico y controlar militarmente el mundo para compensar el fracaso en lo económico; empujar el precio del petróleo al alza perjudicando a China; anular aún más a la ONU y acorralar a Irán por los cuatro costados. Con estos objetivos, en 2007...

La metamorfosis de Bachar al-Assad...

Desde el retiro de Fidel Castro, el fallecimiento de Hugo Chávez y la prohibición a Mahmud Ahmadinejad de presentar un candidato a la elección presidencial en Irán, el movimiento revolucionario carece de un líder mundial. Digamos mejor que “carecía”, porque la increíble tenacidad y sangre fría de Bachar al-Assad han convertido al presidente sirio en el único jefe de un ejecutivo en todo el mundo que ha logrado sobrevivir a la agresión militar concertada de una amplia coalición internacional encabezada por Washington y que ha sido después ampliamente reelecto por su pueblo.     Bachar al-Assad no tenía intenciones de dedicarse a la política. Su objetivo era hacerse oftalmólogo. Sin embargo, al morir su hermano Bassel, Bachar al-Assad regresó del Reino Unido –donde estaba cursando estudios– y aceptó ponerse al servicio de su patria y de su padre. Al morir este último, Bachar al-Assad aceptó ser su sucesor en aras de preservar la unidad del país. Sus primeros años de gobierno fueron un intento de modificar la composición de las clases sociales como medio de hacer posible un sistema democrático que nadie le exigía. Bachar al-Assad desmanteló pacientemente el sistema autoritario del pasado y comenzó a vincular la población a la vida pública. Pero, cuando apenas había llegado al poder, se le informó que Estados Unidos había decidido destruir Siria. Su trabajo como presidente tuvo que orientarse fundamentalmente al fortalecimiento del Ejército Árabe Sirio, a la creación de nuevas alianzas externas y a tratar de frustrar el complot. A partir de 2005, con la aparición de la comisión Mehlis, tuvo que enfrentar la oposición del mundo entero, que le imputaba el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri. Sin embargo, no fue hasta 2011 que las potencias coloniales se unieron contra él y...