TERRORISMO DE ESTADO EN COLOMBIA....

En 8 años la Fiscalía ha hallado más de 4 mil fosas comunes con 5.638 cuerpos: es el resultado del accionar paramilitar. El Paramilitarismo es una herramienta del Estado colombiano creada por recomendación estadounidense con formadores estadounidenses y del Mossad. Esta estrategia Estatal es co-financiada por las multinacionales.   El paramilitarismo es la herramienta por excelencia del terrorismo de Estado que busca acallar la reivindicación social, a la par que busca provocar masivos desplazamientos poblacionales para que las multinacionales exploten las tierras codiciadas. Miles de personas han sido víctimas del Terrorismo de Estado en Colombia: masacres, asesinatos, desapariciones forzadas, torturas son el resultado de la doctrina militar del “enemigo interno”. El genocidio continúa perpetrado por las herramientas oficiales y para-oficiales de un Estado al servicio del Gran Capital. El paramilitarismo es financiado por el Estado, los latifundistas, y las multinacionales. Varios paramilitares salen en estos días libres en virtud de la ley de impunidad que le confeccionó el Estado colombiano a su herramienta paramilitar: entre 5 y 8 años si dan datos y ubicación de algunos de sus crímenes. Tal es el caso, por ejemplo, de Alias Julián Bolívar, que recuperó su libertad el 22 de mayo 2015 por cumplir con los mínimos de la ley de Justicia y Paz. Ese paramilitar había creado una Escuela de Tortura y es responsable de asesinatos, masacres, torturas, violaciones y desaparición forzada, no obstante sale libre tras una corta estadía en cárceles con todos los privilegios que le otorga su fortuna. La Escuela Paramilitar de alias Julián Bolívar fue creada en los llanos para enseñar a los paramilitares cómo torturar campesinos para poder robarles la tierra y aterrorizarlos para beneficio de terratenientes y multinacionales. Todas las víctimas de la Escuela de Tortura fueron sometidas a experimentos de extremo dolor. Durante su redacción y trámite, el proyecto...

Quintuple lección de medio siglo de lucha de FARC-EP...

Una de las lecciones de las FARC-EP es precisamente esta, que se inscribe de lleno en esa heroica y larga lucha contra todas las opresiones Marx y Engels hablaron una vez de que el movimiento revolucionario quería y debía «conquistar el cielo por asalto». La humanidad oprimida lo había intentado muchas veces antes de que los dos amigos escribieran esas palabras, lo intentó también mientras que estuvieron vivos, y lo ha seguido intentando desde su muerte hasta ahora. Una de las lecciones de las FARC-EP es precisamente esta, que se inscribe de lleno en esa heroica y larga lucha contra todas las opresiones, explotaciones y dominaciones. Cuando decimos que lucha contra todas las formas de injusticia nos referimos a la segunda lección que nos aporta el medio siglo de existencia de las FARC-EP: no se trata de una resistencia parcial aunque válida, ceñida a la recuperación de derechos democrático-radicales aplastados por la burguesía. Esto es cierto, pero es mucho más que esto: es una praxis global, total, que se enfrenta a todas las manifestaciones del imperialismo en su criminal forma presente. Así, vemos que en los territorios liberados se prefigura la base de una futura sociedad socialista, antipatriarcal, fusionada con la naturaleza, que tiende a la unificación del trabajo intelectual y manual, que pugna contra la opresión étnica y nacional, que elabora otra cultura basada en la producción y administración colectiva de los valores de uso, etcétera. La prefiguración del futuro en el presente en la medida de lo posible es las peores condiciones imaginables, es una de las tareas sin las cuales nunca tomaremos el cielo por asalto. Y aquí radica la tercera lección de las FARC-EP: además de en los territorios liberados también hay que intentarlo en las grandes conurbaciones populares azotadas...

2014: los dilemas de la izquierda colombiana ante la profundización de la guerra sucia...

Empezamos con asesinatos, desapariciones, arrestos masivos y selectivos, amenazas paramilitares a los miembros de organizaciones políticas de oposición como Marcha Patriótica, la Unión Patriótica y el Polo Democrático Alternativo, así como a organizaciones sociales campesinas, comunitarias, de mujeres, indígenas, etc. Desde Nariño hasta el Atlántico, pasando por Caquetá, Tolima, Chocó y mil rincones, todo el territorio colombiano se empaña de sangre y terror. Esto, de la mano del aumento de la militarización de los territorios y de incesantes bombardeos contra-insurgentes.     Tres hechos fundamentales convergen en el 2014 para que la maquinaria de muerte y terror del Estado esté bien aceitada y trabajando a todo vapor. Primero, que este es un año electoral. Segundo, que es un año clave para el proceso de paz. Tercero, que será un año de renovadas protestas sociales ante el incumplimiento de los acuerdos con los movimientos sociales por parte del gobierno tras los formidables paros del 2013. La crisis económica y política se agudiza, el pueblo no aguanta más, y el gobierno lo único que sabe hacer es mentir, prometer y reprimir. La represión será mediante los cuerpos represivos oficiales del Estado, pero también por las fuerzas de ese “Estado profundo” que golpea desde la obscuridad. Es importante que la izquierda, que el movimiento popular, que el movimiento de solidaridad internacional prevean estos escenarios de terror y muerte. Es necesario sacar conclusiones y ver qué sigue para delante. ¿Cómo oponerse a esta maquinaria de muerte, más allá de las rutinarias demandas -al mismísimo Estado que orquesta la represión oficial y paraoficial- de garantías para la oposición y el ejercicio de los derechos políticos para todos los ciudadanos? ¿Cómo rodear los diálogos de paz sin caer en dar un cheque en blanco desde el pueblo a un gobierno...

Carta abierta de Timoleón Jiménez (Comandante en Jefe de las FARC-EP) a Juan Manuel Santos, en alusión al proceso de diálogo en La Habana...

 (…) “Mucho más fácil que matarnos, desmovilizarnos a todos o encarcelar a 13.700 compatriotas inconformes, es abrir realmente las puertas a la democracia en nuestro país, desterrar para siempre la manía de imponer las decisiones a la fuerza.” (…) “Las amenazas de muerte y las órdenes de ejecución sin ninguna clase de juicio no sirven para intimidarnos, ni logran aclimatar el ambiente de reconciliación necesario para concertar una salida.”(…) “Cuando morimos, descansamos, Santos”.     CARTA DE TIMOLEÓN JIMÉNEZ A JUAN MANUEL SANTOS Ahí vamos, ahí vamos… respondió socarronamente el general Sergio Mantilla cuando la prensa le preguntó cuán cerca de Timoleón Jiménez se hallaba el Ejército. Como quien repite una lección aprendida, dijo igual que el Presidente, que la guerra está pronta a acabarse por las buenas o por las malas. Y aprovechó la ocasión para advertir a nuestros delegados en La Habana que siguen siendo un objetivo de alto valor estratégico, así que no vaya a ocurrírseles salirse del proceso, o de Cuba, porque perderían las garantías conocidas. El general Mantilla al menos hizo mención a órdenes de captura. El Presidente en cambio fue mucho más explícito, la orden que tienen las fuerzas militares es ejecutar a cualquier miembro de las FARC que localicen en Colombia. Dar muerte, o de baja, o matar, especialmente a Timochenko, con quien al mismo tiempo no descarta reunirse, siempre que sirva para poner fin al conflicto. No se puede bajar un instante la guardia, porque “sería un incentivo perverso para que la guerrilla prolongue las conversaciones indefinidamente”, explicó. A la oligarquía colombiana, como a sus verdugos de turno, no le interesa disimular su carácter violento, ni su lógica de imposiciones y dominación. Ante las tropas, por boca del Presidente, repite el estribillo según el cual la Mesa de La Habana no hubiera existido si no fuera por la campaña exitosa cumplida por las fuerzas armadas. En otros escenarios, es el Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, quien advierte que para llegar al punto actual fueron determinantes el Plan Colombia de Pastrana y el cerco militar realizado durante el gobierno de Álvaro Uribe. El punto actual son las conversaciones de paz de La Habana. Y el punto de partida, el proceso de paz del Caguán. Resulta una monumental tontería afirmar que se requirieron diez años de guerra, aterradoras cifras de muertos y heridos, miles de millones de dólares y millones de desplazados y de víctimas para obligar a las FARC a sentarse en una mesa de diálogos, cuando precisamente allí estábamos al iniciarse semejante demostración de fuerza tan criminal como inútil. Olvidaron que fue el régimen quien se paró de la Mesa. En todas sus guerras contra el pueblo de Colombia, la oligarquía bipartidista ha apelado a los emplazamientos y amenazas. El Presidente Valencia creyó que con izar el pendón nacional en la destruida aldea de Marquetalia había finiquitado el asunto. Y el Presidente Gaviria, que con su guerra integral pondría fin al problema en dieciocho meses. El presupuesto de Uribe fue de dos años, y no lo logró en dos gobiernos. Recién posesionado, Santos advirtió que si no nos entregábamos vendrían por nosotros. Lejos de lograrlo, vuelve a mostrarnos los colmillos. La cuestión con las FARC, que sin duda celebraremos nuestros cincuenta años de lucha armada mientras Juan Manuel hace las maletas o pugna por su reelección, es más sencilla de lo que parece. Mucho más fácil que matarnos o desmovilizarnos a todos. Más simple que encarcelar 13.700 compatriotas inconformes. Es abrir realmente las puertas a la democracia en nuestro país, desterrar para siempre la manía de imponer las decisiones a la fuerza. El diario El Espectador tituló recientemente que todos los días era atacado un defensor de derechos humanos en Colombia y que en los siete primeros meses de 2013 cada cuatro días ha sido asesinado uno. En un país en que el Presidente y los ministros del interior y de defensa acusan de guerrilleros de las FARC...

Colombia: Guerrilla rechazó condiciones del gobierno...

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) considera inaceptables las condiciones impuestas por Juan Manuel Santos para iniciar las conversaciones de paz conjuntas. Desde finales del año pasado, en La Habana, el gobierno colombiano negocia en el mismo sentido con la otra guerrilla en activo del país, las FARC-EP .   La guerrilla del ELN rechazó las condiciones impuestas por el gobierno colombiano para entablar negociaciones en busca de la paz en una carta abierta publicada hoy en Internet y dirigida al presidente Juan Manuel Santos. El mandatario afirmó la semana pasada que iniciará un proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) si ese grupo libera a todas las personas que tiene secuestradas, que serían alrededor de 20, según una organización no gubernamental que lucha contra el secuestro. En un pronunciamiento publicado en su página de Internet “Voces de Colombia”, el máximo jefe del ELN, Nicolás Rodríguez, alias “Gabino”, rechazó las palabras de Santos y recordó que el propio gobierno protagoniza negociaciones en medio del conflicto con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “Fue el gobierno, quien de manera expresa y pública, definió que se dialogaría (con las FARC) en medio del conflicto, mientras seguiría desarrollando sus operaciones militares, argumentando que un cese de fuegos beneficiaría a la insurgencia. Si es así, ¿por qué ahora condicionar el diálogo ante determinado accionar insurgente? ¿No podríamos nosotros usar ese mismo recurso para poner condiciones?”, se preguntó la organización. “Si de ello se trata, el ELN tendría igualmente muchos condicionantes, por ejemplo: que aparezcan los desaparecidos por los agentes del Estado, que se den las garantías para que retornen a los lugares de origen los más de cinco millones de desplazados, que se haga justicia con los responsables intelectuales y materiales de los mal llamados ‘falsos positivos’ (ejecuciones) y que mejoren las condiciones carcelarias de los prisioneros políticos y de conciencia”, añadió el mensaje. Santos ha hecho énfasis en que entre los secuestrados que deben ser liberados tiene que estar un geólogo canadiense tomado como rehén en enero pasado en una incursión del ELN en el campamento de una empresa minera en el norte del país. El ELN señaló que está dispuesto a liberar al extranjero si la empresa canadiense para la cual trabaja renuncia a la explotación de oro en esa zona del país a favor de mineros artesanales. “Usted, señor presidente, ha impuesto la fórmula del diálogo en medio del conflicto, realidad que hemos aceptado. No obstante, seguimos dispuestos a continuar los esfuerzos para que se adelanten los diálogos de paz. Usted sabe que es así, señor presidente”, concluyó el grupo. El ELN liberó el jueves pasado a un militar que había secuestrado en mayo pasado, lo que fue catalogado por Santos como un gesto “en la dirección correcta” para un eventual proceso de paz. Las FARC, que protagonizan desde finales del año pasado en Cuba un proceso de paz con el gobierno, han afirmado que respaldan la posibilidad de que el ELN también entable negociaciones en busca de un acuerdo. Los dos grupos guerrilleros surgieron en 1964 y han protagonizado en el pasado fracasados procesos de paz con diversos gobiernos. Las FARC tienen unos 9.000 miembros y el ELN cerca de 2.000. por Cubadebate...