Clinton, Juppé, Erdogan, Daesh y el PKK...

La reanudación de la represión contra los kurdos en Turquía es consecuencia de la imposibilidad, ya demostrada, de concretar el plan Juppé-Wright, planteado en 2011. Aunque resultó fácil desplegar el Emirato Islámico (Daesh) en el desierto y en las provincias iraquíes de Ninive y al-Anbar, mayoritariamente sunnitas, ha resultado imposible controlar los poblados kurdos de Siria. Para realizar su sueño de crear un Kurdistán fuera de Turquía, el presidente turco Erdogan no tendrá más opción que la guerra civil. Al llegar al poder en Ankara, en 2003, el partido islamista AKP modificó las prioridades estratégicas de Turquía. En vez de basarse en la correlación de fuerzas posterior a la invasión de Irak, Recep Tayyip Erdogan ambicionaba sacar a su país del aislamiento en que se hallaba desde la caída del Imperio Otomano. Basándose en los análisis de su consejero, el profesor Ahmet Davutoglu, Erdogan se pronunció por resolver los problemas con sus vecinos que llevaban un siglo pendientes y convertirse paulatinamente en un mediador regional al que sería imposible ignorar. Para eso, Turquía tenía que convertirse en un modelo político y establecer relaciones con sus socios árabes, sin renunciar a su alianza con Israel. Iniciada con éxito, esa política –llamada de «cero problemas»– llevó a Ankara no sólo a dejar de sentir temor frente a Damasco y su respaldo al PKK, sino a pedirle que le ayudara a negociar una salida de la crisis con los kurdos. En octubre de 2006, el partido kurdo declaró una tregua unilateral e inició negociaciones con el gobierno del entonces primer ministro Erdogan. En mayo de 2008, Ankara organizó negociaciones indirectas entre Damasco y Tel Aviv, las primeras desde que Ehud Barack rechazara el plan del presidente estadounidense Bill Clinton y del entonces presidente de Siria, Hafez el-Assad, negociaciones a las que puso fin el actual presidente sirio Bachar al-Assad cuando Israel atacó Gaza,...

El Guernica kurdo

En abril de 1937, la aviación nazi de Hitler bombardea el pueblo vasco de Guernica (España), manera de entrenar su aviación antes de desencadenar la SGM, por otro lado, demostrar su apoyo a las fuerzas fascistas que luchan contra la democracia republicana. Lo que está ocurriendo hoy en día en el pueblo kurdo de Kobane en Siria es muy similar. Hay una lucha entre tinieblas y humanidad. Los fascistas son los fanáticos terroristas del Emirato Islámico, extrañamente apoyados de manera cínica y oculta por los servicios de inteligencia de ciertas “democracias” que pierden solidez (Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Turquía) aliadas a monarquías déspotas (Qatar y Arabia Saudita principalmente) –componiendo así un peligroso “Eje Maquiavélico”. Por otro lado, fuerzas vivas democráticas de la sociedad civil kurda, curiosamente respadadas por dos poderosos países con pasado totalitario –Rusia y China– y otros estados emergentes –Brasil, India y Suráfrica– que apuestan por un respeto del derecho internacional entre los Estados miembros de la ONU. El planeta está cambiando. Un nuevo orden genera el desplazamiento de un viejo orden degenerado. Las tinieblas no pasarán.   Las valerosas mujeres de Kobane –donde los kurdos sirios combaten desesperadamente contra el Emirato Islámico (también conocido como Daesh y anteriormente como EIIL o ISIS)– están a punto de ser traicionadas por la “comunidad internacional”. Estas guerreras también combaten, además de contra los terroristas del califa Ibrahim, contra los planes traicioneros de Estados Unidos, Turquía y la administración regional del Kurdistán iraquí.   ¿Qué pasa realmente en Kobane? Comencemos por hablar de Rojava [1]. El verdadero significado de Rojava –las 3 provincias de mayoría kurda del norte de Siria– es transmitido por este editorial (en turco) publicado por el activista encarcelado Kenan Kirkaya. Argumenta que Rojava es el hogar de un «modelo revolucionario que desafía ni más ni menos que “la hegemonía del sistema capitalista de nación-estado”»– mucho más...

Derecho de autodeterminación: sometido a los intereses del imperialismo y los dogmas de la izquierda...

Defender el Derecho de Autodeterminación de lejanos pueblos me parece solidario y necesario, pero habrá que hacerlo de la manera que no acabe beneficiando ideológicamente al imperialismo Occidental mientras realiza sus masacres. Y si además de eso obviamos o rechazamos los procesos más cercanos, los que tocan “las cosas de comer” del imperialismo europeo y yanki, como es el caso del Sudeste ucraniano, lo que esto denota es que algo falla en nuestra teoría y práctica de izquierdas y revolucionaria.   Chechenia Kosovo Kurdistan República Popular de Donetsk Novorrosia/ Unión de RPD+ RPL República Popular de Lugansk En teoría y en abstracto la mayoría reconocemos el Derecho de Autodeterminación de los pueblos pero en la práctica, a la hora de valorar situaciones y luchas concretas, es sorprendente ver la cantidad de posturas contradictorias existentes, tantas como dogmas e intereses diferentes. En las últimas décadas, el Imperialismo Occidental que lideran la Unión Europea y Estados Unidos, sin duda el más salvaje y genocida de todo el planeta, ha incendiado diferentes zonas geográficas, y de una manera u otra, en la mayoría de conflictos está presente alguna lucha de liberación nacional. Esto ha creado situaciones complicadas, y al valorar esas situaciones podemos apreciar la cantidad de opiniones enfrentadas existentes, sobre todo en la izquierda. LA UNION EUROPEA Y ESTADOS UNIDOS Es bastante fácil de entender la postura de estos Estados imperialistas; apoyan los procesos de autodeterminación que puedan debilitar a sus competidores, y consecuentemente rechazan los procesos que puedan perjudicar sus intereses y beneficiar a sus enemigos. En este aspecto no se les puede negar la coherencia. KOSOVO-CRIMEA Comentaré dos ejemplos significativos para ilustrar esta afirmación: Kosovo y Crimea. Un ejemplo: En 1999 y por supuestas “razones humanitarias” y para asegurar la independencia de Kosovo la OTAN...