La nueva medida de exclusión del derecho a la asistencia sanitaria debe ser respondida...

Paso a paso, persona a persona, debemos recorrer el camino, que solamente se abre con la lucha, para construir nuestro propio poder.     La Ley de Presupuestos para 2014i anula, desde el pasado 1 de enero, el derecho a la asistencia sanitaria a las personas sin trabajo que hayan agotado las prestaciones y subsidios por desempleo y que pasen más de 90 días en el extranjero. Dado el creciente número de personas, la mayor parte jóvenes, que se ven obligadas a emigrar en busca de empleo – se calcula que 2013 salieron 600.000 personas y en que 2012 lo hicieron 476.000 – la repercusión de esta medida puede ser muy importante. La medida añade a la exclusión de los inmigrantes sin papeles del derecho a la sanidad a un colectivo indeterminado de personas, pero sin duda creciente debido a los elevados índices de desempleo y de precariedad, especialmente entre los jóvenes. El 56% de paro juvenil y más del 75 de empleo precario son cifras estremecedoras, que se unen al cerca del 24% de personas entre 15 y 29 que ni estudian, ni trabajan. La marcha al extranjero para trabajar y/o estudiar es la vía de escape de una situación sin salida que utilizan cada vez más jóvenes. Pero lo peor es que el proceso no se detiene aquí. La finalidad central del Real Decreto 16/2012 que lleva por cínico título “medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones”es la introducción del concepto de “asegurado” (artº1). Este criterio es absolutamente inaceptable en un sistema sanitario financiado casi exclusivamente a través de los impuestos, que cada vez más son indirectos y que los pagamos todas las personas. El criterio sirve al objetivo...

Conciencia de clase

Antes que Marx y Engels, ya lo dijo Platón: “En todas las ciudades, grandes y pequeñas, hay dos bandos en guerra permanente: los ricos y los pobres”     Tras la farsa de la “transición democrática” y el espejismo del “Estado del bienestar”, el concepto de clase social se ha difuminado hasta casi desaparecer del discurso político y, lo que es aún más preocupante, de la propia conciencia de los explotados. Mucho antes que Marx y Engels, ya lo dijo Platón: “En todas las ciudades, grandes y pequeñas, hay dos bandos en guerra permanente: los ricos y los pobres”. Y en esta “guerra permanente” entre clases enfrentadas e irreconciliables vieron la clave del funcionamiento social los autores del Manifiesto Comunista, que no en vano empieza diciendo que la historia de todas las sociedades humanas, hasta hoy, es una historia de lucha de clases. Pero en las últimas décadas los poderes establecidos han puesto especial empeño en ocultar, o cuando menos desvirtuar, esta evidencia histórica. No es casual que la eclosión de intelectuales posmodernos, relativistas culturales y “nuevos filósofos”, hábilmente promocionados por el poder, se produjera a raíz de las revueltas estudiantiles de mayo del 68: si el fantasma del comunismo recorría las universidades, templos de la cultura, la burguesía asustada -materia prima del fascismo- tenía que contraatacar en el terreno cultural. Si la demonización del marxismo no era suficiente (e incluso le confería cierto atractivo, sobre todo para los jóvenes), había que desprestigiarlo intelectualmente, tacharlo de simplista y, lo que es aún peor, de “antiguo”. Y, por desgracia, muchas organizaciones pretendidamente marxistas, con su lamentable deriva dogmática, les facilitaron la tarea a sus detractores (por no hablar del mal llamado “socialismo real”). Algunos conceptos básicos del marxismo, como los de alienación o fetichismo, o...

¿Por qué la derecha continúa ganando los sondeos?...

Los ultraconservadores siguen ancabezando las encuestas (a propósito de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas).   Curiosas paradojas la de esta peculiar “democracia” de partido único bicéfalo. Según se desprende de la última encuesta que publicó el 3 de mayo el Centro de Investigaciones Sociológicas, si se celebraran hoy elecciones el partido  de Mariano Rajoy obtendría el 34% de los votos. Es decir, la organización de la derecha tradicional española apenas perdería un punto en relación con la encuesta realizada el pasado mes de enero. Lo sorprendente es que en el transcurso de estos 120 días han ocurrido muchas cosas. Entre otras, un agravamiento continuado y persistente de la situación económica; un abrumador  crecimiento del paro en cifras que alcanzan los centenares de miles; el alucinante asunto Bárcenas; el endurecimiento de la represión en la calle etc., etc., etcétera.  Del resultado de  las  encuestas del CIS podría uno llegar a deducir que el gobierno de Mariano Rajoy posee mayor capacidad de sobrevivencia que las cucarachas después de una guerra termonuclear. En cambio, el PSOE, que hace lo indecible para poder “comunicarse” con la sociedad a través de una verborrea seudo revolucionaria impropia de su naturaleza socialdemócrata, no sólo no avanza en la estimación electoral de los potenciales votantes , sino que retrocede nada menos que dos puntos, situándose en un escuálido 28, 2%. Estos datos ponen de relieve -siempre según la encuesta realizada por la institución estatal- que se ahonda la distancia entre las dos facciones del partido único gobernante. Sin embargo, según el CIS, el panorama que hay más a la izquierda no resulta tampoco muy alentador. Izquierda Unida, cuyo Coordinador Cayo Lara proclamaba hace unas pocas fechas su convicción de superar en votos  al mismísimo PSOE, apenas obtendría un 9.9%, todavía distante de aquel 11% –  con 2.639.000 votos –  obtenido por Julio Anguita en una época en la que todavía  no acuciaban las garras de la crisis económica capitalista. Sea como fuere, no es tampoco cuestión de prestarle mucha atención a esto de los sondeos electorales. Por varias razones. En primer lugar, porque los resultados de estas consultas se cuecen primero en las cocinas de los técnicos y sociólogos que preparan las preguntas. Y en segundo lugar, porque en esta sociedad del espectáculo,  como la llamaba Guy Debord, la denominada “opinión pública” se fabrica también en los laboratorios mediáticos  de las grandes empresas de la comunicación. Cierta “izquierda”, pese a la enorme experiencia histórica acumulada por  sus  ancestros políticos  a lo largo de una férrea  dictadura,con un control omnímodo  de los medios de comunicación – desde  los púlpitos hasta  la TV -, ha olvidado que su campo de batalla no se encuentra dentro del cuadrilátero mediático existente. En ese espacio estará  siempre en inferioridad de condiciones. La  izquierda que pone su  voluntad  en revolucionar la sociedad, en acabar con las estructuras socioeconómicas existentes, no ha encontrado nunca sus aliados en los medios de difusión situados en los aledaños del poder. Aquello que se dice en determinados ámbitos de  que “si no sales en los medios  no existes”,  solo será cierto  en la medida  que las fuerzas  políticas empeñadas en poner al revés las estructuras  permanezcan sin conexión con la base de la que pretende  lograr su apoyo.  En la historia del capitalismo  los revolucionarios han librado siempre  la contienda  política y propagandística  trabajando “desde abajo”, desde los centros de trabajo, desde los barrios, desde  las aulas, desde la vida cotidiana.  Es cierto que este trabajo  es  laborioso y esforzado, pero es también más seguro y duradero en el tiempo. La “conciencia del cambio”  no brota de las alas del Espíritu Santo, sino de la lenta  labor politica y callejera de aquellos que han sido precoces en el descubrimiento del sentido de la historia. No se trata de una opinión, lo clama la experiencia histórica de generaciones enteras. Lo demás son ilusiones, estériles ilusiones.   Manuel Medina para...

NO ES EL PARTIDO POPULAR, ES EL SISTEMA...

Todas las condiciones parecen estar dadas para una revolución social… menos una     Cada día que transcurre la situación política de Mariano Rajoy se torna más  comprometida. La imagen que ofrece el presidente del Gobierno español es la de un personaje que, atrapado en un barrizal de arenas movedizas, se hunde más en la medida en que  se mueve para liberarse. El periódico “El Mundo”, que dirige un hombre próximo a la extrema derecha del PP, se ha convertido en el peor enemigo del presidente del gabinete ultraconservador. Las revelaciones que han aparecido en las primeras planas de este rotativo no son solamente la expresión de los buenos contactos que mantiene su director, Pedro J. Ramírez, con  áreas privilegiadas  del Poder. Ponen de relieve que no nos encontramos ante los resultados de una inocente investigación periodística sino también  ante una operación política de gran envergadura. Los perseverantes ataques a la cabeza del Ejecutivo parecen situarse en  la línea  de intentar  promover desde un sector de la derecha una alternativa de recambio a un sistema monárquico que se está cayendo a trozos, cuarteado por las contradicciones inherentes a su propio origen. Las últimas revelaciones del periódico “El Mundo”, publicadas hoy lunes 15 de Julio ponen de manifiesto que la  radiografía del Poder se parece más a un fotograma de la película “El Padrino” que a una Administración del Estado. No se trata, por otra parte, de un fenómeno nuevo, propio de tiempos de crisis. En las tres últimas décadas han tenido lugar, periódicamente, situaciones tan o más bochornosas que éstas, tanto con los gobiernos del PP como con los del PSOE. Sin embargo, su difusión social estaba restringida por los límites de la autocensura y la inexistencia de medios masivos como Internet, pero también porque el grado de descomposición y las...

LA CRIMINALIZACIÓN Y LA INTOXICACIÓN COMO PASOS PREVIOS A LA REPRESIÓN POLÍTICA...

  Por si no nos hubieran parecido bastantes los montajes policiales y judiciales organizados contra militantes de diversos movimientos sociales del Estado Español en los últimos años, el  comisario general del Cuerpo Nacional de Policía, Enrique Barón, ha lanzado otra nueva campaña de intoxicación y mentiras colocando de nuevo en el punto de mira a los que ha denominado como “movimientos antisistema”.  Esta heterogénea nomenclatura, nacida de la mano del neoliberalismo y muy utilizada por el poder político español, puede incluir bajo su prisma represivo a cualquier iniciativa social o política que se oponga al sistema de explotación dominante o se salga por la izquierda de los “límites constitucionales”.      Todo parece indicar que los casos de Alfon, los dos militantes de Red Roja en Vallecas o los cinco anarquistas barceloneses terminarán por ser granos de arena en el desierto, ante las declaraciones que ha hecho el Comisario General del Cuerpo Nacional de Policía. Como cabía esperar, su discurso ha caminado por la  línea difamatoria habitual utilizada por el Gobierno del PP para refierirse a movimientos sociales y políticos que son antagónicos a este sistema o simplemente críticos con él. Estas nuevas acusaciones, no solo “señalan con el dedo” y “ponen en la picota” de la represión a todas estas organizaciones, también contribuyen a la criminalización de una parte de la respuesta social a las continuas agresiones contra la clase obrera del Estado Español. En el coloquio que se ha  desarrollado al término de un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid titulado “Retos y desafíos de la Seguridad en el Mediterráneo”, Enrique Barón “ha alertado del peligro” que supone que “líderes de grupos anarquistas violentos” de Grecia e Italia se estén infiltrando en “los movimientos antisistema de España”. El comisario general ha...