La represion del movimiento antifascista en Odessa May28

La represion del movimiento antifascista en Odessa...

Se ha extendido por Occidente la falsa percepción de que hay una sola guerra en Ucrania: una guerra entre los rebeldes anti-Kiev del este y el Gobierno de Kiev apoyado por Estados Unidos. Si bien este conflicto, con todas sus implicaciones geopolíticas y estratégicas, se ha llevado la gran mayoría de titulares de prensa, hay otro conflicto activo en el país: una guerra para acabar con cualquier disidencia y oposición al consenso oligárquico-fascista. Mientras en Occidente muchos que se hacen llamar analistas e izquierdistas debaten si realmente hay fascismo en Ucrania o si solo es propaganda rusa, se lucha una brutal guerra de represión política.     Las autoridades y los matones fascistas en quienes se apoyan han llevado a cabo de todo: desde intimidación física  a detenciones políticamente motivadas, arrestos, torturas y asesinatos selectivos. Todo ello bajo el auspicio de la unidad nacional, un cómodo pretexto que cada régimen opresivo ha utilizado desde tiempos inmemoriales para justificar sus actos. Leyendo la narrativa occidental sobre Ucrania, habría que perdonar a cualquiera por creer que el descontento en el país está limitado únicamente a la zona conocida como Donbass: las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk, como se han declarado. De hecho, hay buenos motivos para que la prensa muestre una imagen tan distorsionada de los hechos: la militarización encubierta y la legitimación de la falsa idea de que todos los problemas de Ucrania se deben a injerencias rusas. La realidad es que la ira y oposición al Gobierno de coalición oligárquico-fascista apoyada por Estados Unidos está profundamente instalada en gran parte de Ucrania. En política, económica y culturalmente importantes ciudades como Kharkov, Dnepropetrovsk o Kherson, existen siniestras formas de persecución política. Pero no hay otro lugar en el que la represión política sea...

La Batalla De Carabanchel -Recuerdos De Lucha De Agustín Moreno Carmona-...

Los voceros del nuevo régimen hablaban de transición pacífica a la democracia. Las palizas secretamente democráticas a personas solas, aisladas e indefensas eran el baremo para que los presos sociales cambiaran de ideas, olvidaran sus experiencias y horizonte humanitario, permaneciendo indefectiblemente en la seguridad de esa encrucijada estable del dolor físico y psíquico permanente.     La fecha 18-07-1977 fue elegida asambleariamente por los presos en lucha. Desde hacía un año los presos sociales estaban siendo traicionados por el discurso de investidura del Rey Borbón. Dijeron que la dictadura franquista había sido contra todos, pero casi dos años después la mayoría de las víctimas estaban en la cárcel, ensañando con ellas. Ante esa corrupción moral y real de los infames vividores, los prisioneros de la dictadura mentalizaron su muerte en defensa de los derechos democráticos expresados con premeditación en una batalla suicida a punto de llegar, enriquecidos por el éxito de las bombas de verano. El borbonismo salvaje brindaba por su ruina, con ofuscación, el olvido, un pérfido atragantamiento. Llegó la mañana del 18 de julio de 1977, cuarenta y un años después del gigantesco crimen militar iniciado en 1936. Del patio circular de tierra de la Rotonda, formado en herradura, los copelianos desenterraron un gancho metálico, una cuerda fina y otra cuerda gruesa con nudos. Después del desayuno y con los presos situados en el patio y sus destinos, había más tiempo de margen para la acción directa. Por el ojo grueso de la cerradura establecieron la vigilancia. Era necesario el efecto sorpresa, evitando un contragolpe de los carceleros. Si encerraban en las celdas a los 1500 presos de todas las galerías, la expresión de la lucha calculada quedaría apagada o anónima. El copeliano Titejo estaba preparado, como otras veces, para simular un...

2014: los dilemas de la izquierda colombiana ante la profundización de la guerra sucia...

Empezamos con asesinatos, desapariciones, arrestos masivos y selectivos, amenazas paramilitares a los miembros de organizaciones políticas de oposición como Marcha Patriótica, la Unión Patriótica y el Polo Democrático Alternativo, así como a organizaciones sociales campesinas, comunitarias, de mujeres, indígenas, etc. Desde Nariño hasta el Atlántico, pasando por Caquetá, Tolima, Chocó y mil rincones, todo el territorio colombiano se empaña de sangre y terror. Esto, de la mano del aumento de la militarización de los territorios y de incesantes bombardeos contra-insurgentes.     Tres hechos fundamentales convergen en el 2014 para que la maquinaria de muerte y terror del Estado esté bien aceitada y trabajando a todo vapor. Primero, que este es un año electoral. Segundo, que es un año clave para el proceso de paz. Tercero, que será un año de renovadas protestas sociales ante el incumplimiento de los acuerdos con los movimientos sociales por parte del gobierno tras los formidables paros del 2013. La crisis económica y política se agudiza, el pueblo no aguanta más, y el gobierno lo único que sabe hacer es mentir, prometer y reprimir. La represión será mediante los cuerpos represivos oficiales del Estado, pero también por las fuerzas de ese “Estado profundo” que golpea desde la obscuridad. Es importante que la izquierda, que el movimiento popular, que el movimiento de solidaridad internacional prevean estos escenarios de terror y muerte. Es necesario sacar conclusiones y ver qué sigue para delante. ¿Cómo oponerse a esta maquinaria de muerte, más allá de las rutinarias demandas -al mismísimo Estado que orquesta la represión oficial y paraoficial- de garantías para la oposición y el ejercicio de los derechos políticos para todos los ciudadanos? ¿Cómo rodear los diálogos de paz sin caer en dar un cheque en blanco desde el pueblo a un gobierno...

Libertad ¡ya! Para los 8 de La Bahía...

Expresamos nuestra más estrecha solidaridad con los compañeros detenidos y encarcelados en el contexto de las movilizaciones de los trabajadores de Astilleros en Puerto Real del jueves 12 de diciembre. Nuestra indignación y repulsa se incrementan ante las noticias llegadas acerca de maltratos contra parte de los 10 jóvenes detenidos. Queremos que nuestra solidaridad alcance muy especialmente a los familiares. No vamos a entrar en el juego legalista y jurídico sobre los “hechos incriminados”. Sabemos de la arbitrariedad argumental con que se ha arrancando a 8 jóvenes de su gente, de nuestra gente, y se les ha enviado a la prisión. Es una decisión política en la campaña en curso para meternos miedo, en un país donde campan a sus anchas verdaderos delincuentes de la banca y la patronal y de sus mercenarios de la politiquería. Y vemos cómo, cuando una ínfima minoría de esta gentuza es molestada por los tribunales, se les respeta escrupulosamente su presunción de inocencia y cuánto se les considera a la hora de (no) meterlos en prisión preventiva. Todo esto no hace sino ratificarnos en que, más que en su legalidad, tenemos que confiar en nuestra legitimidad. Para nosotros es un crimen enviar a estos jóvenes a prisión, con “la que está cayendo”, con los que están cayendo: por paro, miseria y hasta hambre mal sorteada con alimentos podridos en nuestra Andalucía que sufre hoy más que siempre. Es un crimen que no podemos permitir. Y lo decimos desde nuestra creciente legitimidad para la resistencia obrera y popular. A ciertos medios “euroengrasados” por el poder corrupto, les escupimos con desprecio: ¡¿Incluso qué es el corte de un puente ante tantos recortes de nuestras vidas en esta guerra social que nos han declarado?! Bien sabe nuestra bahía lo que ha...

“Prefiero resistir en mi tierra, que ir a sobrevivir a Alemania”...

Entrevista a dos militantes juveniles del grupo de estudios del Sindicato Andaluz de Trabajadores SAT     Mencionar SAT es igual a decir sindicato comprometido con la lucha obrera y jornalera del pueblo andaluz. Javier García es de Almería y Pablo González, de Gilena, en Sevilla. Acudieron a Euskal Herria a formarse con EHNE y con el Instituto Hegoa (UPV-EHU), pero también trasmitieron en diferentes pueblos lo que se está construyendo en Andalucía para poner en pie de lucha a quienes cada día se sienten más desplazados por el sistema capitalista. ¿Cuál ha sido el objeto de su presencia en Euskal Herria? JAVIER GARCÍA.- Hemos estado en un curso entre el sindicato agrario EHNE y el Instituto Hegoa de cooperación y desarrollo. Somos del grupo de estudios del SAT y también tenemos el apoyo de Vía Campesina. ¿Cómo está la situación en Andalucía ante la crisis actual? PABLO GONZALEZ.- Andalucía tiene un 45% de paro a nivel general y 65% es desempleo juvenil. Tratamos de señalar a los culpables, como son los bancos y políticos corruptos, con acciones directas, marchas. Ocupando bancos, grandes superficies comerciales o rodeando el Parlamento andaluz. También hemos organizado marchas contra la corrupción, contra los ERE, además de ocupaciones de las tierras en Somonte, en La Rueda, etc. ¿Qué expectativa queda a la juventud andaluza con ese 65% de paro? P.G.- La única que nos deja es la de la emigración forzosa. ¿A dónde? si los demás están también con tasas altas de paro juvenil y general? P.G.-Ese es el problema, porque nuestros abuelos y mi padre emigraron, pero la situación era diferente. Porque antes de bajarse del tren en Barcelona, por ejemplo, ya tenían trabajo; nosotros no. Cuando se me terminó la experiencia en el campo, emigré a Mallorca...