La «crisis griega», vista desde Grecia Jul14

La «crisis griega», vista desde Grecia...

 Vista desde Grecia, lo único que la crisis griega tiene de “griega” es el nombre. Se trata de una situación en la que se encuentran en juego intereses estratégicos cuyo alcance va mucho más allá de los Balcanes y que actúa como una trampa en la que han caído los principales dirigentes de la Unión Europea. Ya que, si en efecto se trata de un rejuego geopolítico, las reacciones de Alemania y de sus aliados van a volverse contra ellos mismos y contra todos los europeos. «No moriremos por Dantzig», decían los franceses hace 70 años. «No pagaremos por los griegos», dicen hoy los alemanes. Y si en 70 años la fuerza del dinero reemplazó, en Europa, la fuerza de las armas, el resultado no es menos mortal para los pueblos. Tampoco es, a fin de cuentas, menos autodestructiva. El ataque contra Grecia iniciado por poderosas fuerzas «geoeconómicas», las del capital financiero totalmente liberado de toda forma de control, de un Imperio del Dinero en gestación, reviste a nivel mundial una importancia enorme, que sobrepasa ampliamente la dimensión de ese pequeño país. Es la primera de una serie de batallas que decidirán el futuro de los Estados y de los países europeos, el del ideal de una Europa unida, independiente, social, la de nuestra democracia y nuestra civilización. La interrogante a la que hoy se trata de responder, en Grecia, es saber quién va a pagar la deuda acumulada de la economía mundial, incluyendo la deuda vinculada al salvamento –en 2008– de los grandes bancos. ¿La pagarán los pueblos de los países desarrollados, aunque ello implique la supresión de los derechos sociales y democráticos conquistados a lo largo de 3 siglos de lucha, en otras palabras, sacrificando la civilización europea? ¿La pagarán otros países? ¿La pagaremos destruyendo el medio ambiente? ¿Prevalecerán los bancos ante los Estados o sucederá lo contrario? ¿Logrará Europa dominar nuevamente ese monstruo que...

¿Por qué la derecha continúa ganando los sondeos?...

Los ultraconservadores siguen ancabezando las encuestas (a propósito de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas).   Curiosas paradojas la de esta peculiar “democracia” de partido único bicéfalo. Según se desprende de la última encuesta que publicó el 3 de mayo el Centro de Investigaciones Sociológicas, si se celebraran hoy elecciones el partido  de Mariano Rajoy obtendría el 34% de los votos. Es decir, la organización de la derecha tradicional española apenas perdería un punto en relación con la encuesta realizada el pasado mes de enero. Lo sorprendente es que en el transcurso de estos 120 días han ocurrido muchas cosas. Entre otras, un agravamiento continuado y persistente de la situación económica; un abrumador  crecimiento del paro en cifras que alcanzan los centenares de miles; el alucinante asunto Bárcenas; el endurecimiento de la represión en la calle etc., etc., etcétera.  Del resultado de  las  encuestas del CIS podría uno llegar a deducir que el gobierno de Mariano Rajoy posee mayor capacidad de sobrevivencia que las cucarachas después de una guerra termonuclear. En cambio, el PSOE, que hace lo indecible para poder “comunicarse” con la sociedad a través de una verborrea seudo revolucionaria impropia de su naturaleza socialdemócrata, no sólo no avanza en la estimación electoral de los potenciales votantes , sino que retrocede nada menos que dos puntos, situándose en un escuálido 28, 2%. Estos datos ponen de relieve -siempre según la encuesta realizada por la institución estatal- que se ahonda la distancia entre las dos facciones del partido único gobernante. Sin embargo, según el CIS, el panorama que hay más a la izquierda no resulta tampoco muy alentador. Izquierda Unida, cuyo Coordinador Cayo Lara proclamaba hace unas pocas fechas su convicción de superar en votos  al mismísimo PSOE, apenas obtendría un 9.9%, todavía distante de aquel 11% –  con 2.639.000 votos –  obtenido por Julio Anguita en una época en la que todavía  no acuciaban las garras de la crisis económica capitalista. Sea como fuere, no es tampoco cuestión de prestarle mucha atención a esto de los sondeos electorales. Por varias razones. En primer lugar, porque los resultados de estas consultas se cuecen primero en las cocinas de los técnicos y sociólogos que preparan las preguntas. Y en segundo lugar, porque en esta sociedad del espectáculo,  como la llamaba Guy Debord, la denominada “opinión pública” se fabrica también en los laboratorios mediáticos  de las grandes empresas de la comunicación. Cierta “izquierda”, pese a la enorme experiencia histórica acumulada por  sus  ancestros políticos  a lo largo de una férrea  dictadura,con un control omnímodo  de los medios de comunicación – desde  los púlpitos hasta  la TV -, ha olvidado que su campo de batalla no se encuentra dentro del cuadrilátero mediático existente. En ese espacio estará  siempre en inferioridad de condiciones. La  izquierda que pone su  voluntad  en revolucionar la sociedad, en acabar con las estructuras socioeconómicas existentes, no ha encontrado nunca sus aliados en los medios de difusión situados en los aledaños del poder. Aquello que se dice en determinados ámbitos de  que “si no sales en los medios  no existes”,  solo será cierto  en la medida  que las fuerzas  políticas empeñadas en poner al revés las estructuras  permanezcan sin conexión con la base de la que pretende  lograr su apoyo.  En la historia del capitalismo  los revolucionarios han librado siempre  la contienda  política y propagandística  trabajando “desde abajo”, desde los centros de trabajo, desde los barrios, desde  las aulas, desde la vida cotidiana.  Es cierto que este trabajo  es  laborioso y esforzado, pero es también más seguro y duradero en el tiempo. La “conciencia del cambio”  no brota de las alas del Espíritu Santo, sino de la lenta  labor politica y callejera de aquellos que han sido precoces en el descubrimiento del sentido de la historia. No se trata de una opinión, lo clama la experiencia histórica de generaciones enteras. Lo demás son ilusiones, estériles ilusiones.   Manuel Medina para...

Grecia acordó con la Troika un nuevo plan de ajuste...

Los organismos internacionales de crédito lograron imponerle a Grecia un nuevo programa de ajustes como condición para destrabar un tramo de financiación de 6800 millones de euros. El “rescate” se otorgará de modo escalonado bajo exigencia de que el gobierno heleno cumpla con una reforma estatal y administrativa que prevé el despido de miles de empleados públicos. Mientras, a diario se llevan a cabo movilizaciones de repudio en las calles y los sindicatos ya convocaron a una huelga general. El acuerdo se pactó entre el ministro de Reforma Administrativa, Kyriakos Mitsotakis y representantes de la Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) –la denominada Troika Financiera-. En el mes de abril se había presentado una propuesta que tenía como eje los recortes y reducción de lo que los neoliberales denominan “reducción del gasto público”. En ese marco la iniciativa preveía el despido de dos mil empleados públicos antes de la mitad de año e igual cantidad antes de diciembre.  También se dictaminó que alrededor de 25 mil empleados debían ingresar en un esquema de “movilidad” en el que se le reducirían los salarios. El día lunes pasado se concretó una reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro, luego de la cual el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem,  presentó un informe en el que sostienen que  “Grecia ha hecho avances en la puesta en marcha de reformas estructurales y fiscales, que condicionan el desembolso de la ayuda, aunque en algunas áreas el ritmo ha sido demasiado lento”. Allí se decidió que en las próximas semanas se entregarán 2500 millones de euros desde el fondo de rescate europeo. Otros 1500 millones de euros serán aportados por los bancos centrales europeos y el FMI destinará 1800 millones en agosto. Por último, en el mes de octubre Grecia recibirá mil millones de euros, la mitad a cargo del bloque euro. Desde el martes, las calles de Grecia fueron tomadas por movilizaciones en protestas por la nueva entrega a los organismos financieros. También se concretaron manifestaciones frente al Parlamento en señal de repudio a la sumisión a las políticas del Ejecutivo de Adonis Samaras.  En ese marco, la Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos  (ADEDY) y la Confederación General de Trabajadores Griegos  (GSEE) convocaron a una huelga general para el próximo 16 de julio en repudio de las políticas neoliberales. “En un país donde el desempleo ha alcanzado el 30 por ciento y el 60 por ciento para los jóvenes, donde la sociedad se empobrece rápidamente y el estado del bienestar ha sido destruido, las nuevas medidas llevarán a un incremento del desempleo y la pobreza de la sociedad griega”, denunciaron los sindicatos en la convocatoria. Se estima que el 19 de julio podría votarse en el Parlamento la aprobación de los ajustes acordados entre la Troika, el gobierno heleno y los ministros de la eurozona. En pos de sostener la proclamada estabilidad en la eurozona, la Troika impuso su “plan de rescate”  que implicó la inyección de 110 millones de euros en el 2010, y de 130 millones en el 2012. A cambio, Grecia debió atarse a un estricto plan de ajuste neoliberal, el cual volvió a actualizar. por PIA...