República vs República (y cuarenta años después, ruptura de una vez)...

La situación exige dar pasos adelante en la unidad de acción de todas aquellas fuerzas que están en contra del régimen [de la Transición]     Los últimos acontecimientos en torno a la abdicación del Borbón impuesto por Franco han traído aún más si cabe a la actualidad y al centro de la movilización popular la cuestión de la República. El hecho de que este Rey se haya “caído” tras unas elecciones y la imagen (esta vez en color) de la Plaza del Sol a rebosar para que se fuera de verdad, pero con descendencia incluida, no podía dejar de retrotraernos a aquella otra en blanco y negro tan conocida del 14 de abril de 1931: cuando tras las elecciones municipales de entonces, el abuelo con la familia entera tuvo que salir por la puerta de atrás del Palacio Real. Pero esta vez, quienes estábamos allí –y aunque sabíamos de la gravedad del momento que hacía que tanta gente compañera acudiera pidiendo “la Tercera” y exigiendo un referéndum- no podíamos por menos que “retrotraernos” aún más lejos. A aquellas sabias palabras de Marx en que nos advertía contra esa tendencia caprichosa de la historia a repetirse como farsa. Lo que no sabemos es si dejó dicho cuántas veces puede repetirse la farsa. De momento, aquí en el estado español, ya nos colaron en buena medida una de envergadura. La farsa de la Transición. Esa que, tras la muerte del dictador, quebró al rupturismo que quiso retomar el verdadero hilo republicano que teníamos pendiente: el de la República Popular que comenzó a gestarse el 16 de febrero de 1936 tras la victoria electoral del Frente Popular. Y que la respuesta heroica de los trabajadores al golpe fascista del 18 de julio (sólo 5 meses más...

Unión Europea: Reforma o Ruptura

Cuando en 1986 ingresamos en la UE (entonces CEE) nos lo vendieron como la vía del progreso y la modernidad. Ahora, cuando el gobierno Rajoy nos empobrece y precariza en masa al dictado de Bruselas y Berlín, el PP y el PSOE siguen con la misma cantinela. Cuando en 1986 ingresamos en la UE (entonces CEE) nos lo vendieron como la vía del progreso y la modernidad. Ahora, cuando el gobierno Rajoy nos empobrece y precariza en masa al dictado  de Bruselas y Berlín, el PP y el PSOE siguen con la misma cantinela. Para otros, como Artur Mas y Esquerra Republicana, el  “Estado propio” catalán sólo tiene sentido como parte de una UE que, a su vez, se opone enérgicamente a la independencia. Y tenemos, finalmente, aquellos que, desde la izquierda, no conciben el mundo fuera de la UE y llaman a “refundarla” desde dentro. En ese campo está IU, la mayoría de las izquierdas nacionalistas y también Podemos.   Entramos a la UE al precio del desmantelamiento industrial de sectores fundamentales Pero la verdad es que, desde el principio, “entrar en Europa” tuvo el altísimo precio del desmantelamiento de sectores fundamentales de la industria. Eran los tiempos del “socialista” González y su ministro Solchaga (“la mejor política industrial es la que no existe”). Esa infraestructura industrial, clave para el desarrollo del país, fue desmantelada porque los países centrales europeos no querían competidores en ese terreno. Lo mismo fue sucediendo en la producción agrícola y ganadera. Como contrapartida, la industria europea, en primer lugar la alemana, se encontró con las puertas abiertas de par en par a sus exportaciones. En un proceso que iba a la par, el sector bancario español se concentraba alrededor del Santander, el BBVA y, por detrás, La Caixa,  mientras las grandes empresas estatales se privatizaban y comenzaban sus inversiones en Latinoamérica. Esta oligarquía, verdadero núcleo duro del capital financiero español, junto a la gran banca europea y las multinacionales, eran los grandes beneficiarios del ingreso en la UE.   La entrada en el euro aceleró la decadencia La entrada en el euro a principios de 2000 culminó este proceso. Ahora teníamos, por un lado, una moneda mucho más fuerte de lo que correspondía a la capacidad productiva del país y, por otro, a bancos alemanes y franceses ansiosos de prestar los excedentes de capital que les aportaba su superávit comercial. De esta manera, la implantación del euro fue de la mano de la creación de una burbuja inmobiliaria que los bancos españoles fueron hinchando hasta lo indecible con los préstamos contraídos con la banca alemana y francesa. La burbuja inmobiliaria fue una farra de ganancias, corrupción y despilfarro, que creó una riqueza ficticia basada en la especulación y el crédito. Lo que ocurrió después es demasiado conocido. Llegó la crisis financiera mundial y todo se vino abajo: llevó a la quiebra a buena parte del sistema bancario; dejó a las empresas entrampadas hasta el cuello; arrastró al desahucio a cientos de miles de familias trabajadoras; provocó el paro de millones y generó una enorme Deuda pública con el fin de rescatar a los bancos, asegurando así que la banca alemana y francesa cobrarían sus  préstamos y la gran banca española siguiera con sus pingües negocios. La entrada en la UE y luego en el euro, al contrario de lo que pregonaron, aceleró la decadencia del país. Para ostentar una moneda fuerte, que daba a los bancos y multinacionales españoles un poder por encima de la estructura productiva del país, el capitalismo español aceptó localizarse en ramas marginales y auxiliares de la producción y amplió su desigualdad industrial con los países centrales del euro. La oligarquía financiera española necesita como el aire mantenerse como socio menor de la UE y del euro para asegurar que seguirá controlando el Estado, manteniendo sus negocios en el exterior y preservando la unidad forzada del Estado. El precio es condenar a...

EL PODER TIENE RAZÓN: EL 22M ES PELIGROSO...

Breve análisis de una movilización inédita en tres décadas.     Primero comenzaron tratando de hacer fracasar las marchas del 22M sobre Madrid. Los medios de comunicación enmudecieron en la mención de todo aquello que se relacionara  con  las múltiples movilizaciones que habían partido desde diferentes puntos del Estado español en dirección a su capital. Ni una información, ni un solo dato, nada que pudiera poner en conocimiento de la ciudadanía que para el 22 de marzo había prevista una concentración que se esperaba multitudinaria. La sordina sobre la movilización fue total, absoluta y sospechosamente unánime. Pero una vez que las marchas empezaron a tomar cuerpo se hizo preciso para los que administran el aparato del Estado intentar difundir el miedo,  inyectar el pánico entre aquellos a los que continuar encerrados en sus casas les  hace escocer el alma.   Cuando se  generalizó la sensación de que la iniciativa  iba a constituir un éxito, los alquimistas del miedo recurrieron  a procedimientos más coercitivos. El fin de semana comprendido entre los días 20 y 22 de marzo, el Ministerio del Interior,  instigado por su temor a la magnitud del evento silenciado, comenzó a mover sus fichas. En una operación pocas veces vista, interceptaron a los autobuses que repletos de marchistas  se acercaban a Madrid. Obligaban a los pasajeros a descender de los vehículos procediendo a su interrogatorio y registro. Establecieron, asimismo, un fuerte cordón de vigilancia en las estaciones de trenes y autobuses.  Retomaban así los viejos tics policiales de la dictadura intentando provocar una sicosis de inquietud e inseguridad entre quienes acudían a la manifestación. Había que ahogar a aquella criatura antes de que pudiera nacer.  Simultáneamente a estas operaciones “preventivas”, la inefable Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, atrapada por una crisis de histerismo macartista, se dedicó a  lanzar...

La polémica sobre la Guerra Antifascista Revolucionaria de 1936-1939...

Sólo reconociendo los méritos de quienes se han enfrentado al capitalismo en nuestro pasado podremos quitarnos los complejos de encima y sentar las bases para acabar conquistando nuestro futuro…     Introducción Al acometer los debates históricos, la primera marca distintiva de Red Roja debe ser el huir de las argumentaciones simplistas que tienden únicamente a justificar una tradición política “de capilla” sobre las demás. Por ejemplo, si se ponen a consideración las diatribas internas de nuestro bando en la Guerra Antifascista Revolucionaria, debemos huir de las admoniciones tendenciosas del estilo de “el POUM conspiró con el nazismo”, “el estalinismo quería aplastar la revolución”, etc. Afirmaciones así no solamente son falsas, careciendo de la más mínima base argumental, sino que impiden que una organización pueda ser catalogada de seria y que el debate se eleve hasta un nivel aceptable. Sin embargo, partiendo de esta base, debemos decir igualmente que en nuestra guerra popular existieron divergencias tácticas dentro del propio campo revolucionario ante las que tampoco podemos ser neutrales; y de ellas se derivan debates que, como organización, no podemos rehuir, pues sería una concesión al oportunismo que, finalmente, perjudicaría la clarificación política necesaria aquí y ahora. Un ejemplo: como expondremos más adelante, es natural que quien no es capaz de distinguir los actores en una guerra entre el fascismo internacional y el Frente Popular, inventándose un supuesto “tercer bando revolucionario”, tampoco sepa distinguir los actores en una guerra entre el imperialismo internacional y la Libia de Gadafi, sacándose de la manga asimismo un “tercer bando”, no por revolucionario menos insignificante ante los desarrollos y cauces reales del conflicto. La correcta jerarquización de las contradicciones en base a las enseñanzas del marxismo, ahora como en 1936, es un aspecto fundamental de la línea política de cualquier organización que...

La urgencia de la dignidad: Marchas 22M...

“En plegar y moldear está el arte político. Sólo en las ideas esenciales de dignidad y libertad se debe ser espinudo, como un erizo, y recto, como un pino” José Martí   Desde hace unos meses se vienen preparando a lo largo y ancho del Estado español las Marchas de la dignidad: una suerte de convocatoria a marchar caminando hasta Madrid en columnas con las banderas del no pago de la deuda, el trabajo digno (o renta básica), casa y servicios públicos para tod@s [1]. La necesidad de insistir y profundizar en estas reivindicaciones, la urgencia de asimilarlas y convertirlas en fuerza motriz objetiva que salte desde el papel a las calles es evidente cuando se analizan y se comprende el alcance de las mismas. La deuda de Damocles. Primeramente tenemos el no al pago de la deuda. Sin duda este es un eje esencial en torno al cual se articulan varias cuestiones más, que aunque no se nombren explícitamente, van necesariamente ligadas a esta reivindicación. Rechazar el pago de la deuda implica rechazar el proceso de gestación de la misma, es decir, rechazar el regalo de cientos de miles de millones que los gobiernos de PSOE y PP tuvieron a bien dar a la banca (bancos y cajas que si fuera realmente por el bien del pueblo deberían haberse nacionalizado) y rechazar el consecuente agujero que dejaron esos millones en las arcas públicas. Esto nos lleva a los rescates suplicados a la UE para tapar ese agujero y al paquete de medidas estructurales impuestas desde Bruselas para dotarse de garantías de pago ante dicha concesión. Toda esta secuencia es fundamental a la hora de analizar el no pago de la deuda porque la institucionalidad euro-imperialista, cómo es lógico en entidades de su naturaleza y calaña, no se plantea...